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miércoles, 07 marzo 2007 
 
 
 

El cáncer de la piel es el diagnóstico de cáncer1 más común, pues representa uno de cada tres casos de esta enfermedad en los Estados Unidos2. La exposición al sol se acumula día a día, no solo cuando vamos a una piscina o a la playa. Por fortuna, se pueden tomar medidas para reducir al mínimo los efectos nocivos del sol y prevenir el cáncer de la piel o detectarlo oportunamente, antes de que se extienda1.

• Limite su exposición entre las 10 a.m. y las 4 p.m., que es cuando los rayos solares son más intensos. 
• Póngase ropa que le cubra al máximo la piel.

• Use un sombrero de ala ancha para proteger el cuello, orejas, ojos, frente, nariz y cuero cabelludo.

• Aplíquese un bloqueador solar con FPS 15 o mayor, sobre la piel seca, al menos 30 minutos antes de exponerse al sol.

• Póngase anteojos con filtro para rayos ultravioleta.

Sin embargo, aunque usted haga todo lo posible por cuidar el órgano más grande de su cuerpo, el riesgo de desarrollar cáncer de la piel sigue siendo una posibilidad. Aproximadamente el 10% de las personas que desarrollan el melanoma maligno (una forma de cáncer de la piel potencialmente mortífera) heredan los genes que provocan esta enfermedad4. Cualquier persona puede desarrollar cáncer de la piel5. Por eso es tan importante que revise su piel en busca de lunares sospechosos u otras manchas. Aunque haya pasado toda la vida bajo el sol, e incluso si ya tuvo cáncer de la piel, jamás es tarde para empezar a proteger su piel.